COCHLEAR
Re_encuentro en las azoteas

 

Círculo, cuadrado y triángulo:  El gesto registrado,  2015
Martillo, yunque y estribo
Martillo, yunque y estribo
Martillo, yunque y estribo
Oigo pero no logro  escuchar ( Presente indicativo del verbo oír)
Préstame tu oído...#1

ESPACIO, SONIDO y EXPERIENCIA

 

COCHLEAR de Juan Isaac Silva en la Sala Rivadavia (Cádiz)

 

Regina Pérez Castillo

 

 

Las grandes obras de arte contienen toda la fuerza de la experiencia vital del artista. Pensemos en la enorme escultura arácnida de Louise Bourgeois, Maman, un homenaje a su madre que era tejedora, y un símbolo de la duplicidad del carácter materno: la madre es protectora y depredadora al mismo tiempo. Si no indagamos en la vida de Bourgeois y descubrimos que su padre era un hombre de carácter tirano y mujeriego, y su madre una mujer inteligente y paciente, no entenderemos nada de su poética. Y es que detrás de cada una de sus obras, se encuentra el trauma y el amor.

Tampoco podria explicar en qué consiste Cochlear sin contar la historia de Juan Isaac Silva. Sumergirnos en las memorias del artista puede resultar un movimiento algo violento, una búsqueda que a veces es motivada por la curiosidad, e incluso, lo mórbido. Éste es un reto al que el autor debe enfrentarse, abrirse al espectador y permitirle la entrada a un espacio personal y oculto. La necesidad de comunicación y cura queda entonces por encima de todo, y la obra de arte se convierte en la forma de contarse a uno mismo su propia historia, un proceso de autoconocimiento. La conmoción e identificación del espectador es un efecto secundario. Como decía, no podría explicar en qué consiste Cochlear sin contar la historia de Juan Isaac Silva.

La vida de Juan Isaac (Cádiz, 1979) está determinada por dos circunstancias: la pérdida del oído a los 3 años y la recuperación del mismo a los 30. La primera podríamos considerarla un accidente, o como diría el escritor argentino Martin Caparrós “un exabrupto de segundos que modifica horas, meses, años, todo”. Tras un problema de asma en su niñez, los médicos recomendaron a su madre suministrarle un tipo de medicamentos ototóxicos que le provocaron una sordera progresiva. Finalmente perdió toda la audición. Su infancia y juventud estuvo marcada, como cabe esperar, por su identidad sorda. El desarrollo en el colegio y el instituto no fue fácil, pues paralelamente a las clases habituales, Juan Isaac asistía a sesiones de oralismo impartidas por un logopeda para aprender a leer los labios y a hablar. Era un niño sordo y oralista (desconoce la lengua de signos) que debia integrarse en un ambito común: comunicarse con sus compañeros, leer los labios a los profesores para seguir las clases y un sinfin de otras tareas rutinarias a las que se adaptaba mejor o peor. Se decantó por la carrera de Bellas Artes debido a su necesidad de comunicación, y por supuesto, porque las clases practicas de pintura y dibujo suponian una escapatoria a la tediosa teoría que le obligaba a estar muy atento a la pronunciación de sus profesores. El arte se convirtió en su nueva herramienta de comunicación, un medio que no requería ni leer los labios ni pronunciar sonidos, y lo mejor de todo, que acariciaba directamente el alma del espectador. Superó esta prueba con creces y pronto empezaría a definirse como “pintor, pintor”. Todavia hoy se define como tal a pesar de que en su producción predomina la instalación y la fotografía, y es que la herramienta de la pintura fue tan poderosa durante un tiempo para él, que Juan Isaac no se atreve a darle la espalda.

La segunda parte de esta historia está determinada por un feliz (y costoso) encuentro: la recuperación de la audición. A los 30 años, Juan Isaac recuperó parte de su audición tras ser operado y habérsele insertado un implante coclear. Este hecho cambiaría por completo su vida personal y artística, pues a partir de entonces infinitos y nuevos estímulos comenzarían a sacudir su oído y su sensibilidad: las sirenas del puerto de Cádiz, las olas del mar... Sonidos que su cerebro habia memorizado antes de los 3 años y que parecían haberle estado esperando durante 27 años: todo era nuevo y a la par familiar. El reencuentro con esos sonidos fue tan emotivo que su obra ya no podía ser solo pintura, debía ir mas allá. Como si se tratase de una obligación moral, Juan Isaac comenzó a buscar los medios adecuados para trasladar al otro su historia, ese reencuentro, la emoción de volver a escuchar. ¿Donde debía empezar su búsqueda? En la casa en la que paso sus primeros años de vida y en la que, quizá, su memoria habría podido registrar esos primeros recuerdos auditivos. Juan Isaac se hizo con una grabadora, fiel compañera hasta hoy, y comenzó a grabar desde la azotea de su antiguo hogar. Sus dudas se disiparon y la emoción lo inundó. Recordaba gran parte de lo que escuchaba, lo cual ratificaba la teoría de su médico, quien ya le habia indicado que tenía una memoria auditiva de 3 años.

Reencuentro en las azoteas (2011) es la primera obra como oyente de Juan Isaac, es el punto neurálgico de todo lo que vendrá posteriormente, la base de Cochlear. El artista simplemente quiso compartir con el resto del mundo ese reencuentro con los sonidos de su infancia, la turbación y exaltación que experimentó. Una pieza sonora tan sencilla como poética, pues estos son, ni más ni menos, los sonidos que Juan Isaac grabó desde dicha azotea. La fuerza de esta primera obra reside en esa necesidad de hacernos partícipes de su nuevo oído, y es que la interacción con el espectador es permanente a lo largo de toda su producción. Unos auriculares y una fotografía en la que aparece un micrófono y unas coordenadas geográficas (la situación de la azotea) son los únicos elementos que componen esta instalación sonora. No necesitamos más para aproximarnos a tan magnífico reencuentro. Con esta obra nace también un proyecto de vida, Cuaderno Sonoro, una base sonora que hoy día acumula más de 800 horas y que seguirá engrosándose con el tiempo. Cochlear es la selección de las piezas más relevantes que configuran hasta el momento el Cuaderno Sonoro de Juan Isaac.

Ignacio Tovar y Sema D'Acosta fueron quienes, por casualidad, descubrieron esta pieza. En la primavera de 2012, Tovar y D'Acosta estaban visitando numerosos estudios de artistas en Sevilla con motivo de la exposición “Que vienen los bárbaros”, un proyecto curatorial que pretendía sacar a la luz el trabajo de jóvenes creadores con talento. Por aquella época, Juan Isaac compartía estudio con José Carlos Naranjo, Alejandro Botubol, Isamel Lagares y Carlos Criado, un espacio creativo llamado La Bañera que estaba situado en la calle Imaginero Castillo Lastrucci. Los comisarios conocieron allí a Juan Isaac, al cual no esperaban ya que hacia pocos meses que se había incorporado al estudio, y descubrieron su Reencuentro en las azoteas. La pieza sonora los maravilló de tal manera que decidieron incluirlo directamente en su lista de “bárbaros”. Juan Isaac mostró su trabajo sonoro por primera vez en esta exposición celebrada entre septiembre y octubre de 2012 en el CAS (Centro de las Artes de Sevilla).

Este fue el primer paso de un gran movimiento llamado Cochlear. En este nuevo proyecto, Juan Isaac ha querido compartir con nosotros, no solo aquellos recuerdos sonoros de su infancia, sino todo su proceso de relación con el sonido y su aprendizaje tras recibir el implante. De dicha necesidad parten piezas sonoras como Espacio Interior (Palmas) (2012) y Espacio Interior (Pasos) (2012), dos “trazos sonoros” en los que interviene el propio cuerpo humano y el espacio. Sonidos que para el oyente resultan tan cotidianos como una palmada o una pisada, se convierten en objetos de reflexión a través de la escucha atenta. Hay mucha poesía en ellos. En la misma línea encontramos Círculo, Cuadrado y Triángulo: el gesto registrado (2015), que se detiene en el sonido generado al dibujar con un buril las tres formas geométricas sobre una plancha de cobre. Resulta sorprendente descubrir como solo a través del sonido somos capaces de reconocer la forma, como si mentalmente pudieramos dibujarla, una experiencia puramente sinestésica. Posteriormente, las planchas de cobre se convierten en planchas de grabado que estampan “la experiencia” en papel de algodón. Juan Isaac nos habla de la potencia comunicativa que tiene un simple trazo (visual y sonoramente), pero también se trata de una referencia autobiográfica: el pintor sordo solo disfruta del ámbito visual, mientras que el pintor oyente también disfruta de ese ruido tan peculiar que hace el lápiz sobre el papel cuando se lanza una línea, o la pasta de color puesta en el lienzo por el pincel...Espacio, Sonido y Experiencia son los tres pilares que sustentan el trabajo de Juan Isaac, tres elementos que también están muy presentes en Paisaje exterior- Paisaje interior (2012), una vídeo proyección que nos hace reflexionar sobre nuestra percepción auditiva del paisaje y los sonidos ambientales que lo configuran. El artista sitúa su grabadora sobre la arena de la playa de Cádiz y graba todos los sonidos de ese “paisaje exterior” (las olas, personas corriendo por la arena...). Posteriormente, introduce la misma en una caja de madera y la entierra. La arena y la caja envuelven la grabadora de tal forma que el rumor de las olas se convierte en un sonido lejano e interior. De esta manera, el artista nos concede el placer de escuchar el paisaje desde un lugar imposible físicamente para el ser humano, desde el interior de la tierra. Los significados que destapa esta obra son infinitos: identidad oyente vs. identidad sorda, mundo exterior vs. mundo interior, etc. Juan Isaac graba tal y como pintaban los impresionistas, a plein air, enfrentándose a todos los estímulos de un espacio abierto, para después sorprendernos con una versión sumamente íntima, metáfora de su propio sentir, lo que efectivamente es un “paisaje interior”. ¿No es éste el mismo proceso que siguió Monet al pintar la Catedral de Rouen?

De la apreciación poética del sonido a la experiencia del aprendizaje (la cual no fue nada fácil). Vocales (2013) es una audio instalación inspirada en los procedimientos prácticos que el propio artista desarrolló para aprender a hablar durante su infancia. En esta pieza, Juan Isaac revive aquellas largas sesiones en compañía del logopeda en las que repetía una y otra vez la misma vocal. En este caso, el artista ha tomado prestada la voz de distintas personas que repiten en bucle las 5 vocales de manera diferente, cada una con un tono y un timbre distinto. La audio instalación es completada por 5 vocales en oro de 24 quilates que materializan el sonido. La vasta variedad de modulaciones, entonaciones, acentos, etc. que se desprenden de cada unidad vocal, nos da una pista de la infinitud del sonido y de la dificultad que puede entrañar para una persona sorda aprender a hablar, a trabajar con lo indefinido e ilimitado. Pero, Juan Isaac no solo tuvo que aprender a hablar, sino también a escuchar. Tras recibir el implante coclear, el artista comprendió la diferencia entre oír y escuchar. El vocablo escuchar significa “poner atención o aplicar el oído para oír (algo o a alguien)”. Por tanto, la acción de escuchar es voluntaria e implica intención por parte del sujeto, a diferencia de oír, que significa, sin más, “percibir por el oído (un sonido) o lo que (alguien) dice”. Esa atención a lo que se oye fue la nueva realidad con la que el artista tuvo que lidiar para poder comunicarse de manera efectiva con los demás. En Oigo pero no logro escuchar (Presente Indicativo_Verbo Oír) (2016) indaga en esta diferencia. Partiendo del Presente del Indicativo del verbo Oír, el artista elabora una partitura musical compuesta no por notas, sino por letras inconexas y desordenadas que forman parte de dicha conjugación, generando una “nebulosa musical” incoherente que es interpretada por una cantante lírica. Solo de este modo, cuando escuchamos vocablos y sonidos consonantes sin sentido, podemos entender que se siente al oír y no escuchar.

Mas allá de la instalación y el vídeo, dos medios en los que el artista se siente realmente cómodo, Juan Isaac utiliza la fotografía para hablar de sí mismo mediante el género del autorretrato. Aquí encontramos dos obras fundamentales:Artefactos Auditivos (2016) y Autorretrato Interno (2016). La primera es una serie compuesta por 6 fotografías de las 6 piezas externas que conforman su implante coclear. Al desmontar el aparato y descontextualizar cada pieza, consigue otorgarles un caracter digno, escultórico. La segunda obra es una radiografía del cráneo del artista en la que podemos observar los componentes internos de su implante. Ambas obras recalcan la identidad cyborg, recientemente descubierta por él y dentro de la cual se siente plenamente identificado, esto es, seres orgánicos (humanos en este caso) que tienen incorporados dispositivos cibernéticos que mejoran las capacidades de su parte orgánica. Son múltiples identidades o etiquetas, por tanto, las que el artista ha tenido que asumir a lo largo de su vida: sordo en su niñez, oyente en su juventud y cyborg en su madurez.

Cierra la exposición una pieza escultórica, Martillo, Yunque y Estribo (2016), configurada por tres componentes: un martillo reposa sobre una vitrina de cristal, la cual contiene un yunque de herrero, debajo de esta encontramos un estribo equino. El artista genera una metáfora visual que hace alusión a la cadena de huesecillos del oído, encargados de transmitir el movimiento del tímpano al oído interno, y por lo tanto, pequeñas piezas esenciales en el proceso auditivo. Juan Isaac nunca se aleja de las referencias autobiográficas.

Cochlear no termina aquí, pues la interacción con el público resulta fundamental para el artista. Éste ha planteado, de manera paralela a la exposición y en la propia Sala Rivadavia, Préstame tu oido (2016), un proyecto basado en el diálogo y el intercambio sensorial auditivo con diversas personas, cuyo objetivo principal es construir entre todas un relato compartido. Este happening pone de manifiesto nuevamente su necesidad de conocer más sobre el sonido lanzando algunas preguntas como ¿qué es lo que escuchan los demás?, ¿cómo lo escuchan?, ¿cómo lo interpretan?, etc. Pero sobre todo se trata de compartir una experiencia que no deja de ser nueva para él.

Cuando Juan Isaac compartió conmigo su historia para que yo pudiera editar este catálogo, le pregunté porque había decidido utilizar el termino Cochlear (en inglés) y no Coclear (en español) para el título. Cochlear Implant (implante coclear) es una voz inglesa que el español tradujo para su uso, de hecho, la palabra “Cochlear” contiene al final “ear” (oído u oreja). Si toda la exposición iba a funcionar como una caja de resonancia, tal y como ocurre con un implante coclear, había que respetar el origen del término. Cochlear es, además, un adjetivo que acompaña al sustantivo “implant”, que lo describe formalmente. Una de esas palabras tan gráficas que al ser pronunciada o leída activa en nuestra mente decenas de imágenes: la espiral logarítmica, una concha de caracol o de mar, el tornillo de Arquímedes...

Espacio interior (Palmas y pasos), 2012.

 

Audio

 

Duración: 0´34” y 0´37”

Círculo, cuadrado y triángulo: El gesto registrado, 2015

 

Grabado con buril de punta seca sobre planchas de cobre 15 x 15 cm.

 

Estampación con tinta negra calcográfica sobre papel de algodón 21 x 32 cm.

 

Audio

 

O 2’ 39”

☐ 2’ 05”

△ 2’ 22”

Oigo pero no logro escuchar (Presente Indicativo_Verbo Oir) , 2016

 

Terciopelo negro - medidas variable.

 

Audio

 

Duración : 2' 12"

 

 

Vocales , 2013

 

Oro de 24 kl - medidas variables.

 

Audio

 

a: 1' 14 " e: 1' 13 " i: 1' 13" o: 1' 14" u: 1' 13"

Artefactos Auditivos, 2016

 

Fotografía digital, impresa con pigmentos minerales sobre papel Canson Rag.

 

Políptico 17 x 13 cm. cada uno.

Autoretrato interno con IC, 2016

 

Radiografía digitalizada impresa con pigmentos minerales sobre papel Canson Rag.

 

49 x 35 cm.

Autoretrato externo con IC, 2016

 

Fotografía digital, impresa con pigmentos minerales sobre papel Canson Rag.

 

45 x 30 cm.

Martillo, Yunque y Estribo, 2016

 

Escultura

 

Hierro, latón, madera, cristal y terciopelo negro.

 

98 x 48 x 48 cm.

SPACE, SOUND and EXPERIENCE

 

COCHLEAR by Juan Isaac Silva in Rivadavia Contemporary Art Space (Cádiz, Spain)

 

Regina Perez Castillo

 

Most works of art contain all the force of the artist´s life experience. Let us remember, Maman, the enormous arachnid sculpture by Louise Bourgeois, a homage to her mother who was a weaver and a symbol of maternal duplicity: the mother is both a protector and a predator. If we don´t look into Bourgeois´s life, to find out that her father was a man of tyrannical nature and a womaniser and that her mother was an intelligent and patient woman, then we would not understand at all the poetics of her work. As behind each of her works you can find trauma and love.

Nor can I explain what Cochlear is about without telling Juan Isaac Silva´s story. Immersing ourselves in the artist´s memories might seem as something rather violent, a search that might be motivated by curiosity and even morbid.

This is a challenge that the he must face, opening up to the spectator and allowing him into a personal, hidden space. Therefore the need to communicate and heal comes above everything else and the work of art becomes the form to relate one´s own story, a process of self-knowledge. The spectator´ shock and identification are a side effect. As I said before, I can´t tell what Cochlear is about without telling the artist´s story.

 

Juan Isaac Silva´s (Cadiz, 1979) life is determined by two circumstances: the loss of his hearing at the age of three and its recovery at thirty. The first one could be considered an accident, or as the Argentinian writer, Martín Caparrós, would say: ´an outburst of seconds, which changes hours, months, years, everything. ´ After an asthma incident in his childhood, doctors told his mother to give him a type of ototoxic medicine, which caused him to progressively loose his hearing, until he became totally deaf. His childhood and teenage years were determined by his identity as a deaf. His development in primary and secondary school was not an easy one, as in parallel to his regular lessons, he would attend sessions of oralism taught by a speech therapist, so he could learn to lip read and speak. He was a deaf, oralist child (he does not know sign language) who had to integrate into mainstream education: communicate with his peers, lip read teachers to follow classwork and many other routine tasks to which he would adapt or not. He chose to study Fine Art to follow his need to communicate and because practical drawing and painting lessons meant a way out of the tedious theory one where he was forced to pay close attention to his teachers pronunciation. Art became his new communication tool, a means that did not require lip reading or pronouncing sounds and even better, it caressed directly the spectator´ soul. He succeeded this stage and soon he would come to define himself as: a painter. Nowadays, he still defines himself as such, although in his production prevails installation and photography. This is because painting, as a tool was so significant to the artist during a stage in his life that he does not dare turn his back on it.

 

The second part of this story is determined by a happy and expensive encounter: the recovery of his hearing. At the age of thirty, Silva recovered part of his hearing though a cochlear implant. This fact completely changed his personal and artistic life, seen that from that moment on, new and endless stimuli started shaking his sensibility and hearing: sounds from Cadiz harbour, the ocean´s waves… Sounds, which his brain memorized before he was three years old and that seemed to have waited for twenty-seven years: everything was new and familiar at the same time. The reunion with these sounds was so touching, that his work could not limit itself just to painting, it had to go further. As if it were a moral obligation, Juan Isaac started searching for the right medium to tell the story of that reunion, the excitement of starting to hear again. Where could he begin his search? In the house where he spent his early childhood and where his memory could have registered those first audible memories. Silva got himself a sound recorder, faithful companion to this day and started recording on the rooftops of his old home. His doubts were dispelled and emotions overtook him. He remembered much of what he heard, which confirmed his doctor´s theory that he had the memory of a three years old.

 

Reencounter on the Rooftops (2011) is the first piece the artist created, as a hearing person, and it is a crucial factor in everything that followed, the base of Cochlear. He just wanted to share with the rest of the world that reencounter with the sounds of his childhood, the bewilderment and the exaltation he felt. A sound piece so simple yet so poetic, as those are more or less the sounds the artist recorded on that rooftop. The strength of this first piece lies within that need of sharing his new hearing and this interaction with the spectator is a permanent feature throughout his production. A pair of earphones, a photograph showing a microphone and some graphic coordinates (the rooftop´s location) are the only elements that form this sound installation. We don´t need to get closer to such magnificent reencounter. Another project in progress is born; Soundbook is an audible database of more than 800 hours and which will increase with time. Cochlear represents a selection of the most relevant pieces, which so far shape Silva´s Soundbook.

The artist Ignacio Tovar and the curator Sema D´Acosta discovered this piece in the summer of 2012, while they were visiting artist studios in Seville about the exhibition: Here Come The Barbarians, a curatorial project which hoped to bring to light the work of young, talented creators. During that period, the artist was sharing studio with José Carlos Naranjo, Alejandro Botubol, Ismael Lagares and Carlos Criado in an art space called The Bathtub, in Seville. The curators met Silva there; it was a chance meeting as they weren´t expecting him and he had recently joined the studio. Then they came across Reencounters on the Rooftops. The sound piece delighted them in such a way that they decided to include him in the exhibition. The artist showed his sound work for the first time in that exhibition which was held in 2012 at Seville Centre for Arts.

That was the first step in what is the big movement called Cochlear. In this new project, Silva wanted to share with us, not only those first sound memories of his childhood, but all the process relating with sound and learning after receiving a cochlear implant. From that experience necessary pieces like: Interior Space (Hands) (2012) - Interior Space (Paces) (2012) were born, two-´audible traces´ in which the human body and space intervened. Sounds that might seem so familiar like a clap or a footstep become objects of reflection though close listening. There is a lot of poetry in them. On the same line we find Circle, Square and Triangle: A Recorded Gesture (2015), which is about the sound generated while drawing with an engraver´s chisel those three geometrical shapes onto a copper plate. It seems surprising to find how only though sound we are capable of recognising shapes, as if we could draw it mentally, a purely synesthetic experience. Subsequently the copper plates become etching plates that stamp ´the experience´ onto a cotton paper. The artist tells us about the communicative power of the ´trace´ (visual and audible), but it is also an autobiographical reference: a deaf painter can only enjoy the visual realm, whereas a hearing one can also enjoy that peculiar sound the pencil makes on a sheet of paper when a line is drawn, or the paste of colour placed on the canvas by the paint brush… Space, Sound and Experience are the three pillars which hold the artist´s work, three elements that are very present in Exterior Landscape- Interior Landscape (2012), a video projection that questions our auditory perception of the landscape and the background noises which form it. The artist places his recorder on the sand of a beach in Cadiz and records all the sounds of that ´exterior landscape´(the waves, people running on the beach…). Subsequently, he places it in a wooden box and buries it. The sand and the box wrap the sound recorder in such a way that the sounds of the waves become a distant, interior sound. Thus, the artist concedes us the pleasure of hearing a soundscape from a place physically impossible for human beings, from the underground. The meanings that this piece uncovers are endless: hearing identity vs. deaf identity, exterior world vs. interior world, etc. Silva records in the same way the Impressionists did, at plain air, facing all open space stimuli, so that he can then surprise us with an extremely intimate, metaphor of his own being, what effectively is ´an interior landscape´. Isn´t this the same process Monet followed while painting Rouen Cathedral?

 

From the poetic appreciation of sound to the experience of learning he created Vowels (2013) which is an audio installation inspired by the practical proceedings that the artist himself developed in order to learn to speak during his childhood. In this piece, Silva rekindles those long sessions with his speech therapist in which he repeated over and over again the same vowel. In this case, the artist borrowed the voices of different people who repeat in a loop the five vowels, each one of them with a different tone and cadence. The audio installation is completed by five 24kl gold letters, which materialise the sound. The extensive variety of modulations, intonations, accents, etc. which can be deduced from each vocal unity, can give us a clue of the sound´s infinity and the difficulty which may arise for a deaf person trying to learn how to speak, to work with infinity and the unlimited. But the artist not only had to learn how to speak, but to listen as well. After receiving the cochlear implant, the artist learnt about the difference between hearing and listening. The term ´to listen´ means ´paying attention or using one´s ear to listen to something or someone´. Therefore the action of listening is voluntary and it implies intention from the subject, contrary to ´hear´, which literally means ´perceiving with one´s ear, a sound or what someone is saying´. That attention on what can one listen/understand was the new reality the artist faced in order to communicate effectively with others. In I can hear, but I can´t listen - Present Indicative of the verb ´to hear´ (2016) he looks into that difference. Taking as a starting point the present indicative of the verb ´to hear´, the artist produces a musical score made up not by notes, but by disjointed and disordered letters, which are a part of that same conjunction thus creating an incoherent ´musical nebulae´ sang by a lyrical singer. This is the only way we can hear words and consonant sounds without meaning, and understand what it means to hear but not to listen.

 

Beyond installation and video, two mediums in which Silva feels really comfortable, he uses photography to talk about himself through the genre of self-portrait. Here we can find two fundamental works: Sound Artefacts (2016) and Internal Self-Portrait (2016). The first one is a series of six photographs of the six pieces, which form the external part of the cochlear implant. By disassembling the device and by decontextualizing each piece, he grants them a dignified sculptural character. The second work is a radiography of the artist´s head in which we can observe the internal components of his implant. Both works emphasise his recently discovered cyborg identity with which he feels totally identified; that is, organic beings (humans in this case) that incorporate cybernetic devices, which help improve the abilities of their organic part. There are many identities or labels, which Silva had to assume throughout his life: deaf in his childhood, hearing in youth and cyborg in maturity.

 

He finishes the exhibition with a sculpture Hammer, Anvil and Stirrup (2016) put together by three components: a hammer that lies on a glass case, which contains an iron anvil and underneath we can find an equestrian stirrup. The artist generates a visual metaphor that alludes to the chain of bones within the middle ear responsible for carrying the eardrum´s movement to the inner ear- and therefore small pieces, essential in the process of hearing. He never leaves aside autobiographical references.

 

Cochlear does not end here, as the interaction with the public is fundamental for the artist. He set out, in parallel to the exhibition and within Rivadavia Art Space, Lend Me Your Ear (2016), a project based on dialogue and the sensory- auditory exchange with different people, whose main objective is to build a shared story. This happening reveals once again his need to know more about sound, asking questions such as What do other hear? How do they hear? How do they listen? etc. But above all it is about sharing an experience that never ceases to be new to him.

 

´Cochlear´ is an adjective that goes with the noun ´implant´, which describes it formally. One of those words that are so graphical that when pronounced or read, it activates in our minds dozens of images: the logarithmical spiral, a snail´s shell, a seashell, Arquimedes´s screw….

 

Interior Space (Hands- Paces), 2012.

 

Audio

 

Duration: 0´34” - 0´37”

Circle, Square and Triangle: A Recorded Gesture, 2015

 

Engraved with dry-point burin onto copper plates 15 x 15 cm

 

Etching with chalcographic black ink onto Arches paper 21 x 32 cm

 

Audio

 

O 2’ 39”

☐ 2’ 05”

△ 2’ 22”

Exterior Landscape- Interior Landscape, 2012

 

Single channel HD colour video – stereo audio

 

Duration: 8' 00"

I can hear, but I can´t listen (present indicative of the verb ´to hear´), 2016

 

Black velvet - Variable dimensions.

 

Audio

 

Duration : 2' 12"

 

Vowels , 2013

 

24 k Gold - Variable dimensions.

.

Audio

 

a: 1' 14 " e: 1' 13 " i: 1' 13" o: 1' 14" u: 1' 13"

Sound Artefacts, 2016

 

Digital photography printed with mineral pigments on Canson Rag paper.

 

Polyptych 17 x 13cm each.

 

Internal Self-Portrait with CI, 2016

 

Digitalised radiography printed with mineral pigments on Canson Rag paper.

 

49 x 35 cm

 

External Self-Portrait with CI, 2016

 

Digital photography printed with mineral pigments on Canson Rag paper.

 

45 x 30 cm.

 

Hammer, Anvil, Stirrup, 2016

 

Sculpture

 

Iron, brass, wood, glass and black velvet

 

98 x 48 x 48 cm.